Reseña: Carlota Fainberg, de Antonio Muñoz Molina
Carlota Fainberg es una novela corta escrita por Antonio Muñoz Molina y publicada por Alfaguara en 1999. Claudio y Marcelo son dos viajeros que se conocen en el aeropuerto de Pittsburgh durante las horas de espera de sus respectivos vuelos, retrasados por el mal tiempo. Cuando Marcelo Abengoa descubre que Claudio también es español y que se dirige a Buenos Aires, encuentra el pretexto suficiente para contarle a Claudio su experiencia en la capital argentina con la misteriosa Carlota Fainberg. Las abstracciones temporales que provocan todas las salas de aeropuertos, sumadas al relato fragmentado pero detallado de Abengoa y a la propia experiencia de Claudio en Buenos Aires dan lugar a una mezcla de ficción y realidad que absorbe al lector.
Aunque las descripciones no son muy abundantes en esta novela corta, las más detalladas y estilísticas merecen una mención, pues son una muestra clara del dominio del lenguaje que tiene Muñoz. El autor hace de las situaciones más comunes escenas pictóricas con un carácter muy personal, conduciendo al lector a través de detalles en los que uno nunca se habría detenido.
Lo mismo ocurre con la línea narrativa de la novela. Muñoz va trazando la trama con pequeñas imágenes que al final dan forma a una composición artística digna de museo. Recuerda a uno de aquellos cuadros hechos de pequeñas fotografías que uno no comprende hasta que da dos pasos atrás.
A pesar de todo esto, hay un elemento que me ha estado sacando de la trama durante la lectura, especialmente al inicio de la novela: el abuso de los anglicismos. Teniendo en cuenta que ambos personajes son españoles, no creo que sea relevante (ni realista) que ambos siembren su discurso de un número tan elevado de extranjerismos. Por otra parte, el final es previsible desde la mitad de la novela, pero no por eso menos interesante.
Ha sido una agradable lectura de verano de uno de los residentes de mi biblioteca.



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